jueves, 3 de junio de 2010

Nombre de la semana liberadora

Hola chicos! aquí les mando una reflexión de Mireya en torno al nombre de la semana, esperando su respuesta lo más pronto posible para decidir el nombre que debería ir en el programa:

Me quedé pensando en el título: aprendí de los que trabajan con violencia, que no conviene reproducir el lenguaje excluyente. Pego acá algunas notas sobre esto que le escribí a un amigo. Como la expresión nosostros-ellos marca la polarización, no me parece conveniente poner el término otros en el título del programa. Tal vez dejar como Uds., habían dicho al inicio: algo asi como: La culpa la tiene el gato.

Algunas reflexiones en torno al lenguaje que usamos: Si, nombramos la violencia que ya vive con nosotros, que hemos naturalizado o visibilizado, necesitamos reconocer su existencia, declararla, en el sentido de manifestación o explicación de lo que otros niegan, dudan o ignoran. Trabajar de este modo, implica hacerlo desde mi punto de vista con objetivos que serían escuchar, contener, orientar, ayudar a enfrentar y buscar las mejores soluciones posibles.
Si, así como nombramos la violencia, podríamos hacerlo con el terrorismo, entendiendo por este: provocar o mantener en zozobra o terror a la población o aun sector de ella, mediante actos que pongan en peligro la vida, la integridad física, etc, o como uso sistemático del terror, para coaccionar sectores… .
Sin embargo, el desafío es nombrar la violencia sin violencia, buscando el modo de hacer visible lo qué ésta es en realidad y cómo actúa sobre los cuerpos, las vidas y los pueblos, y hacerlo como una práctica de paz que anteponga otras palabras y sentidos que reivindiquen la vida.
No podemos escapar a algunas denominaciones y la violencia es una de ellas, que además tiene un significado medianamente compartido y es cercano a toda la población. En cambio la noción de terrorismo, se presta a mayor manipulación de un lado u otro, no tiene un significado extendido a sectores sociales no académicos, y porque creo que introducirla y empezarla a usarla habitualmente nosotros que le oponemos es parte del proceso de naturalización (tal vez una visión muy psicosocial), que me quedó de un especialista colombiano que después de 45 años de trabajar en esto en la durísima realidad colombiana me decía: no uses nunca el arma real o verbal que usa el adversario para eliminarte, porque el primer paso para alienarte y deshumanizarte.

Mireya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario